Con todos los planes de alimentación, incluyendo la dieta renal, es necesario realizar un seguimiento de la cantidad de ciertos nutrientes que consumes, como:

  • Calorías
  • Proteína
  • Grasa
  • Carbohidratos

Para asegurarse que estas recibiendo la cantidad adecuada de estos nutrientes, necesitas comer y beber los tamaños de las porciones adecuadas.  Toda la información que necesitas para realizar un seguimiento de tu consumo es una etiqueta de “información nutricional”.

Usa la sección de información de nutrición en las etiquetas de la comidas para saber más acerca de las comidas que consumes.  La información de nutrición te dirá cuanta proteína, carbohidratos, grasa y sodio hay en cada servida de esa comida.  Esto puede ayudarte a escoger alimentos que sean ricos en los nutrientes que necesitas y baja en los nutrientes que debes limitar.

Cuando nos fijamos en los datos de nutrición, hay algunas áreas claves que te darán la información que necesitas:

Calorías

Tu cuerpo obtiene energía de las calorías que comes y bebes.  Las calorías vienen de proteína, carbohidratos y grasa en tu dieta.  Cuantas calorías necesitas depende de tu edad, sexo, tamaño de cuerpo y nivel de actividad.

Puedes ajustar la cantidad de calorías que comes depende tus metas de peso.  Algunas personas limitan las calorías que comen.  Otros necesitan comer más calorías.  Tú médico o dietista puede ayudarte a saber cuántas calorías deberías de comer cada día.  Trabaja con tu dietista para hacer un plan de alimentación que te ayuda a consumar la cantidad de calorías adecuada y mantente en contacto con él/ella para que te apoye.

Proteínas

La proteína es uno de los componentes básicos de tu cuerpo.  Tu cuerpo necesita proteínas para crecer, sanar y mantenerse saludable.  Tener muy poca proteína puede hacer que tu piel, cabello y las unas a ser débil.  Pero tener demasiada proteína también puede ser un problema.  Para mantenerse saludable y te ayudara a sentirte mejor.   Es posible que tengas que ajustar la cantidad de proteína que consumes.

La cantidad de proteína que deberías de consumir depende del tamaño de tu cuerpo, nivel de actividad y tus preocupaciones de salud.  Algunos médicos recomiendan que las personas con enfermedad renal limiten proteína o cambiar su fuente de proteínas.  Esto se debe a una dieta muy rica en proteínas puede hacer que los riñones trabajen más duro y puede causar daño.  Pregúntale a tu médico o dietista cuanta cantidad de proteína debes de comer y cuáles son las mejores fuentes de proteínas para ti.

Usa la siguiente tabla para saber cuál comidas son bajas y altas en proteína.  Recuerda que solo porque una comida es baja en proteína, no quiere decir que puedes consumirla en altas cantidades.

 Comidas bajas en proteína  Comidas altas en proteínas
 Pan  Carne roja
 Frutas  Pollo
 Verduras  Pescado
 Pasta and arroz  Huevos

Carbohidratos

Los carbohidratos son el tipo más sencillo de energía para que use tu cuerpo.  Algunas fuentes saludables de carbohidratos incluyen frutas y verduras.  Fuentes NO saludables de carbohidratos incluyen azúcar, miel, caramelos, refrescos y otras bebidas azucaradas.

Algunos carbohidratos son ricas en potasio y fósforos, cuales puede ser limitado dependiendo tu etapa de enfermedad renal.  Hablaremos de esto en más detalle un poco después.  También puedes fijarte el consumen de carbohidratos muy cuidadosamente si tienes diabetes.  Tu dietista te puede ayudar a saber más acerca de los carbohidratos en tu plan de alimentación y como pueden afectar tu nivel de azúcar.

Grasa

Necesitas un poco de grasa en tu plan de alimentación para mantenerte saludable.  La grasa te da energía y te ayuda a utilizar algunas vitaminas en los alimentos.  Pero demasiada grasa puede conducir al aumento de peso y enfermedades del corazón.  Trata de limitar la grasa en tu plan de alimentación y elige grasas más saludables cuando puedas.

La grasa más saludable o grasa “buena” se llama grasa no saturada.  Ejemplos de grasas no saturadas incluyen:

  • Aceite de oliva
  • Aceite de cacahuete
  • Aceita de maíz

Grasa no saturada puede ayudar a reducir el colesterol.  Si necesitas subir de peso, trata de comer grasas no saturadas.  Si necesitas de perder peso, limita las grasas no saturadas en tu plan de alimentación.  Como siempre, moderación es la clave.  Mucha grasa “buena” puede causar problemas.

Grasa saturada, también conocida como grasa “mala”, puede subir tu nivel de colesterol y subir tu riesgo para enfermedades del corazón.  Ejemplos de grasas saturadas incluyen:

  • Mantequilla
  • Manteca de cerdo
  • Acortamiento
  • Carnes

Limita estas grasas en tu plan de alimentación.  Escoge grasas saludables y no saturadas envés.  Cortar la cantidad de gordo en las carnes y quitándole la piel del pollo o pavo también puede ayudar a limitar la grasa saturada.

También deberías evitar las grasas trans.  Este tipo de grasa hace que tu colesterol “malo” (LDL) suba, y que tu colesterol “bueno” baje.  Cuando esto sucede, puedes estar máspropuesto a contraer enfermedades del corazón, lo que puede causar daño a los riñones.

Sodio

El sodio (sal) es un mineral encontrado en casi todas las comidas.  El exceso de sodio le puede causar sed, cual puede conducir a la hinchazón y elevar la presión arterial.  Esto puede causar más daño a tus riñones y hacer que tu corazón trabaja más duro.
Una de las mejores maneras de mantenerse saludable es limitar el consumen de sodio.  Para limitar el sodio en tu plan de alimentación:

  • No agregues sal a tu comida cuando cocinas o comes.  Trata de cocinar con hierbas frescas, jugo de limón o con especies sin sal.
  • Escoge verduras frescas o congeladas envés de verduras en lata.  Si usas verduras en lata, escurre y enjuágalas para remover la sal antes de cocinarlas o comerlas.
  • Evita las carnes procesadas como el jamón, tocino, salchichas o chorizos y carnes de almuerzo.
  • Come frutas y verduras frescas en lugar de galletas u otros aperitivos salados.
  • Evita las sopas enlatadas y comidas congeladas que son altas en sodio.
  • Evita los alimentos en escabeche, como aceitunas y pepinillos.
  • Limita condimentos altos en sodio como la salsa soya, de barbacoa o salsa de tomate (kétchup).

¡Importante!  Ten cuidado con los substitutos de sal u comidas con “sodio reducido”.  Muchos substitutos de la sal son altos en potasio.  Mucho potasio puede ser peligroso si tienes enfermedad renal.  Trabaja con tu dietista para encontrar comidas bajas en sodio y potasio.

Porciones

Escoger comidas saludables es un gran comienzo, pero comer demasiado de cualquier cosa, incluso los alimentos saludables, puede ser un problema.  La otra parte de una dieta saludable es el control de porciones, o cuidar cuanto comes.

Para controlar las porciones:

  • Revisa la etiqueta de la información de nutrición de todas las comidas y aprende el tamaño de la porción.  Muchos paquetes tienen más de una porción.  Por ejemplo, una botella de 20 onzas de gaseosa es realmente dos porciones y medio.   Comidas frescas, como frutas y verduras, no vienen con etiquetas de información de nutrición.  Pregúntale a tu dietista por una lista de nutrición de los alimentos frescos y que te de consejos en cómo medir las porciones correctamente.
  • Come lentamente y deja de comer cuando ya no tengas hambre.  Se tarda unos 20 minutos para que tu estomago le diga a tu cerebro que ya está lleno.  Si comes demasiado rápido, puedes comer más de lo necesario.
  • Evita comer mientras se hace otra cosa como ver televisión o conducir.  Cuando estas distraído, no se sabe cuánto has comido.
    No comas directamente del paquete de la comida.  En vez, saca una porción de comida y pon la bolsa o caja a una distancia.

Tener control con el tamaño de porciones es importante para cualquier plan de alimentación.  Es aún más importante en una dieta renal, porque puede ser que necesitas limitar cuanto comes o tomas.