En las primeras etapas de la nefropatía por IgA, es posible que no note ningún síntoma. Usted puede tener la enfermedad durante años, o incluso décadas, sin saberlo. El primer signo de nefropatía por IgA puede aparecer cuando usted tiene un resfriado, dolor de garganta u otra infección. Cuando esto sucede, puede notar que su orina es de color rosado o marrón, lo cual es una señal de que usted tiene sangre en su orina. Algunas personas también tienen proteínas en su orina. Si usted tiene proteínas en su orina, puede notar que su orina se ve espumosa o burbujeante y que sus manos y pies están hinchados.

Su proveedor de atención de salud podría notar un problema antes de que usted lo haga. Un examen de orina de rutina en un chequeo regular puede mostrar signos de nefropatía por IgA. Si usted tiene cantidades mínimas de sangre en su orina, puede ser que no la ve, pero aparecerá en un examen de orina. Si usted tiene una nefropatía por IgA, los diminutos grumos de sangre en su orina tendrán forma de tubos, porque se forman dentro de los riñones en los filtros tubulares llamados glomérulos.

Si su examen de orina muestra un problema o si usted nota signos de sangre o proteína en su orina, su proveedor de atención médica quizás quiera que usted se haga exámenes de sangre para chequear su salud renal.

Si sus exámenes de sangre y de orina muestran signos de que sus riñones están dañados, es posible que su proveedor de atención médica le solicite una biopsia de riñón. Una biopsia de riñón es una prueba que analiza una pieza pequeña de su riñón con un microscopio de gran alcance. Durante la biopsia, se inserta una aguja en el riñón para colectar una muestra muy pequeña de su tejido renal. Un médico examinará la muestra con un microscopio para verificar la presencia de nefropatía por IgA. Solo una biopsia de riñón puede informar a su médico si usted tiene una nefropatía por IgA.