Si estuvo en diálisis antes de su trasplante, notará una diferencia en lo que puede comer y beber una vez que tenga su nuevo riñón. Usted todavía debe comer una dieta baja en sal y grasa para prevenir la presión alta, y si tiene diabetes, todavía tendrá que controlar su azúcar en la sangre. Sin embargo, usted podrá comer más frutas y verduras y beber más líquidos de lo que podía cuando estaba en diálisis. Pídale a su dietista que le ayude con un plan de alimentación saludable que funcione para usted con su nuevo riñón.

Una vez que se haya recuperado de la cirugía de trasplante, podrá ser posible iniciar una nueva rutina de ejercicios. El ejercicio puede ayudarlo a mejorar su salud cardíaca y pulmonar, prevenir el aumento de peso e incluso mejorar su estado de ánimo. Hable con su médico acerca de los tipos de ejercicio que son adecuados para usted, la frecuencia con la que debe hacer ejercicio y por cuánto tiempo.